miércoles, 12 de julio de 2017

LAS CLIENTAS UN POEMA DE REINA MARÍA RODRÍGUEZ










Las clientas

Tenía el poema que casi descendía por la bata,
como desciende un animal por la colina, ladeado.
Él me dejaba (como todos) aflojar el hilo a cada rato.
Tomar de nuevo la distancia, sus medidas.
Yo la veía morir, orinar a poquito, de pie sobre la tela
estrujada.

Una mujer pasa con su bastón de empuñadura de plata
(antes ha pasado su mascota abriendo el paso)
y “...no le digas a nadie que estoy desesperada.
Amarra la cadena contra el puño, apriétala.”

Vocación de remendar con esa larga hebra de los haraganes
diría mi madre
            y tres nudos que se deshacen en la garganta
contra el hipo.”
Cosas que sirven para una cantidad de males infinitos.
Después, el susto con el vaso al revés sobre la manta
mal zurcida con candelillas frágiles.

La pasión se fue, se escapó al borde
junto a una vieja mascota
sobre tela mojada.


Reina María Rodríguez – El libro de las clientas

Amargord Ediciones


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