domingo, 30 de julio de 2017

EL CÍRCULO UN POEMA DE INMA PELEGRÍN







A María López y su perro Patton
que se fue

EL CÍRCULO

Recuerdo que, en la tienda de mascotas,
elegir el collar nos llevó un rato,
como si aquel objeto fuese más que un objeto,
un símbolo, un escudo,
un rasgo distintivo
o fuese la extensión de una caricia.

Con el roce del cuero contra el cuero,
la vida se ensanchó entre sus límites,
la aguja recorrió en la correa,
metódica y constante,
uno tras otro, todos sus taladros.

Hoy cuelga perezoso en la alcayata.

Cuando pasamos junto a la pared,
la hebilla a veces toca
con un sonido breve el enlucido
como un ruido eterno de reloj averiado.

Sigue intacto el color, la piel aún brilla
del cinturón ceñido
alrededor del aire y de la nada.
Flamantes los herrajes en un círculo,
cuyo principio y fin están tan cerca.



Inma Pelegrín – Error de cálculo

Planeta Clandestino – Ediciones del 4 de agosto





sábado, 29 de julio de 2017

POCO MÁS DE DAVID YESTE DE NO ESCRIBIRÉ UN BESTIARIO










POCO MÁS
(tineola bisselliella)


Hay una manera precisa de que los pasos sean del todo ajenos a la tierra que pisas. No tiene que ver con la gravedad. Más bien con la falta de empeño en imprimir esa huella. Esa envidiable levedad —soy un gigante, sé de lo que hablo— se fundamenta en atender más a la yema de la hoja que a las raíces, a la nube antes que a la profunda veta de oro, al temblor pasajero primero, por delante de la cátedra, del dogma, del nicho. Hay una forma de hacerlo sin más pretensión que estar haciéndolo, sin dejar huella, ni herencia, ni testimonio: creer en el agua como soporte, en el viento como herramienta. Para que el tiempo lo seque, si tal cosa conviene, y decida dónde debe condensarse la palabra. Y poco más.


David Yeste – No escribiré un bestiario



miércoles, 26 de julio de 2017

UN POEMA DE TÓTEM ESPANTAPÁJAROS DE AMALIA IGLESIAS SERNA







XXXIX


Todavía
en sus labios
el conjuro del
alquimista evapora
la sombra de
los cuerpos.
Tal vez
porque
a veces no recuerdo vuestros rostros, apenas perfiles,
movimientos, formas impacientes en un territorio calcinado,
hojarasca mojada, limaduras,
restos de aquella luz en el
centeno; y vuestras voces, esa
triste letanía que la ventisca
arrastra entre sus pasos.
Sé que el invierno no volverá
a nevar en vuestros ojos,
que la rotación de los planetas
sigue su curso, como si nunca
hubiéramos estado. Y, sin
embargo, a veces os convoco
diciendo vuestros nombres y
siento vuestro aliento que respira
a mi lado, un coro de antepasados
remotos en la niebla. En la
madeja del viento cantan sus
versos las caracolas de la sangre.



Amalia Iglesias Serna – Tótem espantapájaros










lunes, 24 de julio de 2017

CINCO "ALZADAS" DE HARRIA DE JUAN MANUEL URÍA








El harrijasotzaile intuye que en otro tiempo la piedra y él pertenecían a la misma montaña.

HARRI-JASOTZAILEAK susmatzen du beste garai batean harria eta bera mendi berekoak izan zirela.



DESDE el menhir a la piedra tallada, el mismo espíritu en los ojos del levantador, el mismo dios en su boca, hecho lenguaje.

MENHIRRETIK harlandura, izaera bera jarri-jasotzailearen begietan, eta jainko bera bere ahoan, hizkuntza bihurtuta.



LAS manos en la piedra forman un verso.

ESKUEK bertsoa osatzen dute harrian.



LABRAR la piedra con las manos, darle una forma precisa con la paciencia del aire.

ESKUEKIN harria lantzea, airearen pazientziarekin forma doia ematea.



LAS piedras queman. Esto lo sabe muy bien el harrijasotzaile. Cuando la levanta arde en las manos, en los brazos, en el cuello. También lo sabían los hombres prehistóricos que, con destreza, las golpeaban entre sí para sacar el fuego que llevan dentro.

HARRIEK erre egiten dute. Oso ondo daki hori harrijasotzaileak. Altxatzen duenean, erre egiten dio eskuetan, besoetan, lepoan. Historiaurreko gizakiek ere bazekiten hori, elkarren artean jotzen baitzituzten, trebetasunez, barruan daramaten sua ateratzeko.



Juan Manuel Uría – Harria – Piedra





domingo, 23 de julio de 2017

UN FRAGMENTO DE TUSCUMBIA DE LOLA NIETO







Era el cumpleaños de su hija. Se levantó, preparó el desayuno, la vio comer. Como todas las mañanas. Quizá para que no sospecharan. Quizá para no sospechar tampoco ella. Ella, la hija, años después, pensó eso, cuando se levantó y preparó el desayuno para que no sospecharan. Ese día, que no era el día de ningún cumpleaños, recostada en la cama y con algunos preparativos, sintió, conforme se aproximaba, que una savia lenta la recorría, un río que no era sangre, un líquido espeso y tibio, algo, lento, una expansión lenta la recorría. Sintió que su cuerpo se colmaba de un jarabe que apenas quemaba, un caldo, su cuerpo era una balsa caliente, un placer, un dolor, la savia de una planta desconocida. La reconciliación, quizá eso era. Por su madre, que ya no era su madre. Por su madre que era el dolor de las dos, ellas, un mismo dolor-cordón umbilical trenzándose poco a poco al corazón del mundo. La savia, o lo que aquello fuera, llegó al límite de su garganta y se escapó como un murmullo al principio, luego fue un lamento, un gemido, un berrido ronco y descomunal que desde su interior otra fuerza exhalaba. El horror y la compasión, quizá eso era.


Lola Nieto – Tuscumbia

edición harpo habla





UN POEMA DE LA CUARTA HIJA DE ROSA DE JORGE M. MOLINERO






Aunque en su regazo yo no tenía un sitio de privilegio,
a escondidas
me alcanzaba las golosinas sin azúcar y rascaba mi cicatriz
                   Mamá Loba
nos acogía a todas en su cama
los domingos por la mañana.

Se trataba de eso,
de matar al padre;
expulsarle de su trono, robar
su sitio en los pezones de Mamá Loba.

Desesperado, herido, Saturno
al final se exiliaba a por el pan y El país
para, encima, traernos de vuelta unos churros.

Sólo yo me vestía y le daba la mano.

En el ascensor, mi padre me revolvía el pelo.

                                           El pelo: hay cosas más importantes que el pelo.



Jorge M. Molinero – La cuarta hija de Rosa (Perdido en Isla Mujeres)





viernes, 21 de julio de 2017

UN FRAGMENTO EN PROSA Y EN VERSO DE TODO ES MENTIRA EN LAS PELÍCULAS NOVELA DE ROXANA POPELKA








Mis vecinos, los de la puerta C, vienen cargados con la compra de toda la semana. Comienzan a discutir por el pasillo, esta vez por el asunto de la gasolina. Él dice que no vuelve a llenar el depósito, ella le amenaza con dejar el coche en el garaje toda la semana. Él dice que ni hablar, que el coche es para usarlo. Suben la voz cada vez más. Están gritando. Los vecinos de la puerta C se mandan a la mierda, se dicen no te aguanto más, y pegan un portazo. El niño de los vecinos tiene 4 años y no sé cómo se llama, se podría llamar Adrián, David, Pelayo. Aunque también Daniel, Óscar o Jonathan, pero no se cómo se llama. Mi hija lo llama fantasma. Dice: ése es el niño fantasma.
Mis vecinos me miran mal, lo sé. Si supieran que me acuesto con P dejarían de saludarme para siempre. Si viviéramos en otra época, en 1962, por ejemplo, me denunciarían a la policía junto con Luis, mi marido. Así que hago como si nada, jugamos a ser despistados y nos saludamos tímidamente en el ascensor mientras comentamos el parte meterológico.

Mis vecinos me dan igual.
No sé sus nombres
pero sé cómo pisan.

Sé que tienen miedo,
que son unos cabrones
que llevan una vida
miserable, y
que no salen de casa.

Que tienen un trabajo
embrutecedor y mienten
cuando dicen que
les encanta."




Ediciones Baile del Sol - Narrativa





miércoles, 19 de julio de 2017

UN POEMA DE MANUEL DEL BARRIO DONAIRE








El presupuesto, el margen, la camisa,
cumplir los mandamientos, madrugar,
cortar aquí, ser joven, ser el cuerpo
impecable, perfecto, con BlackBerry,
obedecer los números, los gráficos,
verlos crecer, vivir, acompañarlos
al trabajo, hacer y deshacer y míralos
sin machas de sudor en las axilas,
mandar e-mails contándoselo todo,
los ratios por las noches, la ansiedad
como una extraña fórmula de excel,
medir cada minuto, espalda recta,
la rentabilidad de, por ejemplo,
mira qué forma de mover las manos,
hablar sobre las cosas importantes,
nueve de cada diez, tres coma cuatro,
trescientos, cuatrocientos, mil millones,
quién seré yo después de un diez por ciento
y el IBEX treinta y cinco, como siempre.



Manuel del Barrio Donaire – Cirugía para quiste del epidídimo

Ediciones del Baile del Sol




martes, 18 de julio de 2017

EN TRÁNSITO UN POEMA DE ISABEL GARCÍA HUALDE







EN TRÁNSITO

Septiembre alguien enciende la radio
en una habitación
(hubo una llamada Paraíso)

es de noche
facturas cursos tu vida
todo empaquetado
el anverso malo de una escritura

¡toc-toc!
¿algún insomne solitario o sombra
en algún lugar
echando de menos a algo
o a alguien?

Un buen sueño
el mejor amante entrando
despacio despacio como un poema

ciudades estratos destellos y tú
extendida en cincuenta versiones
a punto de cerrar los ojos
que se derraman en vertical
y hasta mañana corazón.

Anoche hacía frio en el lago Ness

-gotas de sangre negra bajo la lluvia-

tiembla fría muchacha de blanco
mirando al cielo.


Isabel García Hualde – Cisne azul o cisne negro

Fundación María del Villar Berruezo





lunes, 17 de julio de 2017

NO FEAR // NO FIERA DE DAVID TRASHUMANTE





"Nunca se ha sabido de la Primera Guerra Mundial Felina o de un Campo de Concentración de Ardillas o del Ministerio de Defensa Vacuno. Dichosos los animales, sin Historia de la que avergonzarse"

Ana Pérez Cañamares cita al comienzo de NO FEAR // NO FIERA de David Trashumante en Pliegos de la visión nº 76 Ediciones Babilonia 



domingo, 16 de julio de 2017

DEFINICIÓN UN POEMA DE LORENZO GÓMEZ OVIEDO





DEFINICIÓN


Un artista puede ser
arriesgado
sincero
ingenioso
atractivo
sensible
comprometido
cautivante
pero nunca
alguien importante.

Lorenzo Gómez Oviedo – la radio y la estática







HERIDAS UN POEMA DE MERCEDES ROFFÉ








11 de octubre
HERIDAS


deja su huella el día
un surco

filtración

un dejo de miseria
honda
honda

y un hálito de luz
convulsa
estremecida
que no
se atreve a despuntar



Mercedes Roffé Diario ínfimo








sábado, 15 de julio de 2017

DOS POEMAS DE LAS OBRAS INCOMPLETAS DE GLORIA FUERTES







GUÍA COMERCIAL

No hay nada.
No hay nada como la sed.
El mejor vino, el agua.
La mejor muerte en camas «Ver», camas «Ver»
portada a todo color.
Nunca se es viejo.
Treinta y cinco años los tiene cualquiera.
¿Para ver bien? El mar.
No deje de reír con «La tortolica y el mambo».
Nuevos métodos, siempre nuevos métodos.
Si su hijo llora, es porque sabe lo que le va a pasar.
Corbatas para suicidas. Pronto.
Casa Amelia, caballeros, pensión completa.
Guantes para mendigos en Gil.
Novelas avanzadas, librería Popular.
Cuesta.
Flores artificiales,
flores para muertos,
flores para bodas,
para regalos.
La mejor música el silencio


MI VECINO

El albañil llegó de su jornada
con su jornal enclenque y con sus puntos.
Bajaron a la tienda a por harina,
hicieron unas gachas con tocino,
pusiéronlo a enfriar en la ventana,
la cazuela se cayó al patio.
El obrero tosió
Como Gloria se entere,
esta noche cenamos Poesía.


Gloria Fuertes Obras incompletas

Edición de la autora

Cátedra






miércoles, 12 de julio de 2017

LAS CLIENTAS UN POEMA DE REINA MARÍA RODRÍGUEZ










Las clientas

Tenía el poema que casi descendía por la bata,
como desciende un animal por la colina, ladeado.
Él me dejaba (como todos) aflojar el hilo a cada rato.
Tomar de nuevo la distancia, sus medidas.
Yo la veía morir, orinar a poquito, de pie sobre la tela
estrujada.

Una mujer pasa con su bastón de empuñadura de plata
(antes ha pasado su mascota abriendo el paso)
y “...no le digas a nadie que estoy desesperada.
Amarra la cadena contra el puño, apriétala.”

Vocación de remendar con esa larga hebra de los haraganes
diría mi madre
            y tres nudos que se deshacen en la garganta
contra el hipo.”
Cosas que sirven para una cantidad de males infinitos.
Después, el susto con el vaso al revés sobre la manta
mal zurcida con candelillas frágiles.

La pasión se fue, se escapó al borde
junto a una vieja mascota
sobre tela mojada.


Reina María Rodríguez – El libro de las clientas

Amargord Ediciones


martes, 11 de julio de 2017

BEBÉ UN POEMA DE JULIETA VALERO DEL LIBRO DE LAS CONJUGACIONES







Bebé

Qué tensión luminosa en la piel
qué inminencia de todo porque va a ser.

Milagro, pero sencillo, de la fruta como punta de rama.
Quién dijera de la rama tales poderes: otorgar color,
movimiento, inauguración perpetua.

Inversión del hastío y los lunes, todo es símbolo de gozo:
la baba sin idiota, la pena que termina
donde la lágrima pierde caudal.
El hambre no remite a balanza ninguna,
a desafortunados continentes.
Todo cuanto duele llega para crecer.

Revelación también del parecido y la miniatura.
Belleza de lo que pervertirá la mugre vida o
de piececito a ajado sostén.

Qué decirte; has nacido. Resta el calendario.
En el brote se posó la eternidad.

(De Autoría, 2010)



Julieta Valero – Libro de las conjugaciones

Planeta Clandestino – Ediciones del 4 de agosto








lunes, 10 de julio de 2017

LA PESCADERA MURIEL UN POEMA DE MARÍA ELOY-GARCÍA






La pescadera Muriel


vives del hielo para conservar lo que muere fácilmente
en tus manos se deshacen las espinas dorsales del mundo
me sacaste del océano
capté el anzuelo de la muerte
comí el gusano que me diste
en el cubo en el que iba sedal al cuello
tan invertebrada por tu mano
otros gemían en estertores finales
golpeaban con todas las aletas
pensaban en sangre sólo en sangre
nos pusieron en el hielo mostrando abiertamente
el espectáculo subacuático del desastre
pasamos a ser ya muertos los tan perecederos
y con esa misma mano que cortó la cabeza
y que arrastró nuestra espina tan frágil
ofrecías gentilmente la terrible mercancía
porque la muerte reciente es para ti
una garantía de la máxima frescura


María Eloy-García – Cuánto dura cuanto

El Gaviero Ediciones





jueves, 6 de julio de 2017

HUÉRFANOS UN POEMA DE ANNA DE GSUS BONILLA







Huérfanos

La felicidad era un trozo de carne aprendiendo a gemir, una manada de pequeños lobos hincando sus hocicos negros en ella; poco antes habrías sido parida con toda la liturgia de los hospitales del primer mundo, sobre un rosal. Tu llanto eran espinas y desconcierto; qué hacer en ese calvario de sábanas, que otra cosa que unirnos a la orgía e invocar otro olor a tierra mojada, y esperar la lluvia y permanecer en silencio, abrazados y callados, mientras, llegaba nuestro turno, lento y cansado, como un viejo caracol; descorazado, desahuciado y sin ánimo de nada, arrastrando otra lucha perdida más; desnudo, exponiéndose a la burla, que nos llevó a olvidar a la madre palpándose el pecho hasta dar con el corazón y extraerlo y echarlo todo entero y que sirva de alimento para las bestias.

[Diciembre, 2010]



Anna – Gsús Bonilla

Planeta Clandestino – Ediciones del 4 de agosto





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