martes, 19 de agosto de 2014

UN MONO BORRACHO PICADO POR UN ESCORPIÓN


en viaje, julio 2014 por Pablo Müller




Lo que veo, lo que hay, lo que percibo, lo que soy,

una flauta, la mente, el pájaro, un canto líquido

que fluye por la tarde, hay piedra en ese camino,

cuerda donde amarra la mirada y un lápiz,

un libro abierto lo sujeta la mano, antes esas líneas

fueron leídas, ¿qué hace esa mano?

¿quién pregunta esto?

A la mano se le escapan las verdades, antes

dijo que verdad y tarde son lo mismo ¿quién lo decide?

¿quién pregunta esto?

El niño llora el dolor más viejo, le protege el cansancio,

a su izquierda se pasea el tigre, es su vida y la mía,

escupe esos miedos antiguos, no son los suyos,

mientras el hombre anciano despeja su memoria,

hay un camino de paja hasta agosto, suelo firme,

pared sólida, Bosch PSB 50 RE, 500 watt,

suit obertura en la menor, Georg Philipp Telemann.

 

viernes, 8 de agosto de 2014

LO PRIMERO QUE APRENDE UN NIÑO


agosto 2014 por Pablo Müller




«que lo humano viene del pájaro

es lo primero que ha de aprender un niño»

Mar Benegas

 

Lo primero que aprende un niño es el hueco del abrazo, los límites de Dinamarca y el olor de la alegría, luego los inventarios, los pájaros, los árboles y algunos perros que caminan al lado. El horno y su ruido, las voces y los helados, — viajes a los mares antiguos — y que el miedo se hace con el padre.

 

lunes, 4 de agosto de 2014

ESPANTO



Camino al trabajo, julio de 2014 por Pablo Müller


«y es el poema una espada o un guerrero

en pie contra el espanto»

Leopoldo Mª Panero

 

La primera vez que llego a la playa confundo olas y aviones,

el rumor y el ruido que es silencio, — poema —,

al día, con la vida en el casual encuentro

del callado invierno y su correspondiente nieve,

poema, — Panero —, de espada,

paciente francotirador que guarda las esquinas

del espanto, — espanto —,

espanto, — gritan,

espanto, — gritan,

gritan, a las olas

y a la nieve.

 

Lantzarte, julio de 2014

miércoles, 30 de julio de 2014

NO SUENA EL TELÉFONO DE EMERGENCIAS


Autobuses, Bilbao, junio de 2014 por Pablo Müller



«Antes del tiempo alas y luz

antes, mucho antes del universo

hubo un útero»

Mar Benegas

 

No suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero, ni hay padre consuelo con la palabra libertad e hijo con el mismo verbo, en la ciudad hay hornos donde las voces hacen los poemas de ruido y mirada,

no suena el teléfono de emergencias y hay un hueco de dolor abierto, ¿quién no teme la palabra útero? ¿la palabra nicho?
No quiere junio terminar ni el sábado llegar a noche,
no hay bajo las fluorescentes lugar de paso, y la mano se cierra a toda esperanza,
no hay ningún mar que no sea nosotros, viaje de tu mano, amor, te vas, amor, ¿qué le queda a la vida? Escucha: la muerte es todo amor y ese lugar que había antes del universo,
no suena el teléfono de emergencias en el instante preciso, por eso hay cenizas junto al árbol útero y el abrazo vergüenza rompe las tardes, tengo un hijo que crece y duele el dolor del padre, puedo agachar la cabeza y honrar esa grandeza, ¿puedo recuperar el miedo y hacerlo bondad?
No dejes a un pájaro al cuidado de las ciudades,
no mires a las playas,
no rescates los barcos por mucho que los marinos digan que son hijos del padre duelo y sin música, ¿quién pagará esta ronda de vida? ¿quién?
 

 

sábado, 26 de julio de 2014

EXPULSAR LAS GOLONDRINAS


El almacén y las golondrinas, junio por Pablo Müller


«En aquella esquina los adolescentes semidrogados

juegan al fútbol con la alegría de los que nada esperan del futuro

y el futuro efectivamente está escaso de provisiones.»

Jeymer gamboa

 

Expulsar las golondrinas de los almacenes

 

Expulsar las golondrinas de los almacenes

Expurgar sus nidos

Agujerear los huevos de sus futuras crías

Envenenar las lombrices con las que se alimentan

Y

Expulsar las golondrinas de los almacenes

Levantar pilas de papel y cartón, embalajes y poliuretano

Competir conduciendo carretillas hidráulicas

a ver quién llega primero a este estercolero,

a ver quién degüella primero al hijo,

del otro, como si no fuera el nuestro.

 

domingo, 20 de julio de 2014

EN LLEGANDO LA NOCHE SALGAN DE LAS CIUDADES



Noche, autobús, Torrejón de Ardoz, por Pablo Müller



 
Digo a los niños que en llegando la noche salgan de las ciudades y se lleguen a los bordes de los pinares, junto al mar, en el norte y protegidos por los barcos insolventes vean como los sueños, los míos, los tuyos, se derrumban en oscuro grito y reflejo… para levantarse al siguiente día.

 

También digo que guarden el recuerdo para la autobiografía de nadie, sin yo, con el amor del mar, sin dios, y que no olviden que víctima se escribe en los restos de la victoria, se escriben las primeras voces, voces del dolor de todas las noches…

 

sábado, 12 de julio de 2014

AUTOCONOCIMIENTO


Hotel, junio, 2014, Torrejón, por Pablo Müller



«…tan lejos el pañuelo que cubre su martillo / la sierra / los clavos del oficio en un silencio sin república. ¿Faltan rostros que fuimos en calendarios del despojo?»

Juan Gelman

 

Un profesor trae la lámpara mágica y olvida crecer, ¿cómo a su lado lo harán los más jóvenes?

Un guerrerodios pelea por el éxito del padre, ¿cómo no fracasar como él? ¿cómo no entendió?

Un príncipe patricio fatuo muestra el camino de los entresijos del alma de las monjas y sí, es ruido el recreo y los árboles de los patios, ¿cómo no reconocer el vacío?

Un pistolero, un espadachín, un libro viejo, el accidente de tráfico, la tarjeta de visita sobre el mostrador húmedo del barnoche, ¿cómo no dejarlo al olvido?

Un picapedrero borracho mira inconsciente la violencia dolor de la guerra de otros, ¿cómo no va a hablar a las sombras? ¿cómo no responder a ese silencio?

Una estricta muerte y su ritual acompaña al trabajo a la mañana y a la tarde vidrioalcohol y termitas, ¿cómo no contar los billetes y esconderlos de las ratas?

Un hombre viejo gruñe y fotocopia los viajes a la muerte, deja el jornal como escupitajo, ¿cómo no buscar el autobús a los lejos? ¿y el sur?

 

En los trayectos del vendedor hay charcos y baile en los polígonos industriales, hay amor, y cormoranes de cobalto al cuidado de las acerías: juegan con el humo de sus chimeneas, ¿cómo no reconocer el polvo del taller, abuelo? ¿y no llorar al amanecer en algunas de las autopistas y su peaje?

El recuerdo cae lugar paraíso perdido y se rompe ¿cómo no falso espejo? Ajusta el casco, cuida la corbata y ase el plano con las instrucciones para las incertidumbres, ¿cómo no en blanco?

 

 

 
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